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Escena primera

Escena Primera

 Padre Miravent (Narrador)

 Primero de noviembre de 1755. Diez menos cuarto de la mañana. La tierra ruge desde lo más profundo de sus entrañas. Se despereza con tanta virulencia que la ciudad de Lisboa se tambalea y sus edificios se desmoronan,  caen con tal facilidad, que parecen hechos de arena.

Miles de personas, hasta cuarenta mil, cuentan  las crónicas, quedan sepultadas, escondidas tras las ruinas, y una enorme ola de más de quince metros de altura se precipita con la intención de tragarse, de engullir, lo que queda de la ciudad. El fuego hace el resto y Lisboa arde como un candelabro de tres brazos que ilumina los rostros desencajados, pálidos, de quienes aun tienen fuerzas para huir de la muerte.

Tierra, mar, fuego, tres elementos de muerte y vida.

Nadie, lejos de allí, sabía lo que estaba ocurriendo  en ese momento. Nadie, hasta que el mar se marchó a escondidas y sin aviso. Cuando decidió visitarnos, nos penetró con tal mordacidad que nos arrancó la piel. Después, al poco rato, cuando quiso irse nos la entregó nuevamente, pero ahora, con el germen de una nueva vida.

 

 ( Sobre las aguas de la Isla aparece un barco. En él va Arnau, de Canet de Mar, quien mandó construir la primera choza dedicada a la salazón y espicha, actividad que los catalanes desarrollaron con una extraordinaria destreza.

Suena de forma instrumental LOS TATARABUELOS, canción compuesta por D. Jacinto Cañete, Maestro de profesión y gran amante de esta Isla.)

 

Columé: Capitán, creo que hemos llegado. Está algo cambiado pero… Sí, este es el lugar. No cabe la menor duda. Mire capitán Arnau: la barra de Ayamonte, La Redondela, los esteros, la forma de península…

Arnau: Sin duda, Columé, este punto de la costa es el lugar, aquí nos fondearemos.

Columé: ¡Torregrosa, Abreu, prepararlo todo que hemos llegado!

 Arnau: Es necesario aligerar, Columé. Detrás vienen otros que salieron de Mataró tres noches después que nosotros y tengo también entendido que mis paisanos valencianos siguen faenando en estas mismas aguas.