Que vuele El Barrilete. Esta noticia bien lo merece
07/19/2016 – 9:31 am | 4 Comentarios

Es una buenísima ocasión para desempolvarlo, desliarlo y que vuele, que vuele y marque mil piruetas de vida por los cielos Isleños. Que El Barrilete de Isla anuncie que mi segundo nieto, Arturo Hormigo Aquino, …

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Le presenté a mi nieto al Hombre de las Palmeras y cuando se enteró de que se llamaba Juan Hormigo se quedó como una estatua

Enviado por en 09/16/2013 – 12:16 am2 Comentarios

Arturo Aquino GonzálezMe acerco a D. Serafín con cierto temor por aquello del tiempo que hace que no lo voy a ver.

-¡D. Serafín!, ¡D. Serafín!. (Pausa). ¡Venga hombre!, no se me enfade. Aquí le traigo a mi nieto.

No me contesta. Sigue impertérrito. Sin duda está enfadado conmigo.

-¡D. Serafín, hombre!, que le traigo al niño. (Pausa). ¿No me va usted a perdonar?. (Pausa). Pero si me ha sido imposible. He tenido obras en la casa de mi mujer, en el campo; algunos problemillas de salud; mi incorporación al colegio; mi descolocamiento normal en mi nueva vida… En fin, que no, que no he venido. (Pausa). ¿Le importaría disculparme si o no?.

Tras un pequeño silencio que corta el calor de la noche, me contesta.

-¿Este es su nieto?.

Qué alegría me da D. Serafín. Poquito a poco se le va pasando.

Vaya. D. Serafín!, qué alegría. ¿Esto quiere decir que… ?

Sin duda, está cabreadísimo.

-Esto quiere decir que le voy a hablar sin más porque el reencuentro se trata de lo que se trata, que si no… (Pausa). ¡Es precioso!. Póngamelo un poco más directo a la cara. ¿No se acuerda ya, hombre de Dios, que no puedoJuan Hormigo Aquino moverme, que estoy como una estátua?.

Está enojado. En el fondo, D. Serafín está muy disgustado conmigo y si no fuera por el niño y la educación que posee, me habría mandado ya a paseo.

-Así, así, así lo veo bien. (Pausa). ¡Pero si es precioso!. ¿Y cómo se llama?.

La ternura de este hombre cultivado, le puede y ya… ya está todo olvidado.

-Juan, aquí te presento a D. Serafín, un gran Isleño, amigo del abuelo. (Pausa). D. Serafín, aquí le presento a mi nieto Juan Hormigo Aquino.

La pausa de la conversación es demasiado larga. Parece que está pensando.

-Lo de Aquino está claro, es por usted, amigo Arturo, pero lo de Juan Hormigo… Me suena mucho el nombre. Lo he escuchado en conversaciones y… ¿ese señor no fue… ?.

Le interrumpo antes de que siga la frase.

-Sí, ese señor es. Juan Hormigo fue un reputado médico, muy querido. Fue también alcalde de Isla Cristina y, lo que son las cosas amigo mío, nos dábamos una leña en los plenos… Éramos como el agua y el aceite, y…

No me deja continuar.

-¡Pues claro!. De eso había escuchado hablar. No sólo de las refriegas políticas entre usted y D. Juan, sino también de que fue médico y primera autoridad. De esas cosas había yo escuchado hablar. ¿Y cómo lo lleva, porque tiene que ser raro eso de haber “peleado” tanto y ahora ser familia?.

Me hace gracia. Es lo primero que me pregunta todo el que conoce aquella situación tan tormentosa

Juan Hormigo Aquino-Ja,ja,ja,ja,ja,ja. No hombre, no. Lo llevo estupendamente y además contentísimo de la situación. Mi yerno es un hombre cabal, ¿no se dice así?. Y… , en fin, que estamos contentísimos. Estoy convencido que si Juan, su otro abuelo, estuviera entre nosotros, seguro que estaríamos encantados los dos y riéndonos del pasado, entre otras cosas porque el presente, nuestro nieto, es maravilloso.

D. Serafín no lo sabía.

-¡Ah!, pero… Lo lamento. Dele, por favor, el pésame a su yerno. (Pausa). En fin, la vida. (Pausa). ¡Pero mira que es bonito el chiquillo!. ¡Es precioso!. ¿Y a quien se parece?.

Salto como un rayo.

-Al padre, es clavadito al puñetero padre y de nosotros no tiene nada, nada, nada. Es Hormigo puro y duro: medio rubio, los ojos claros, muy blanquito y la boca es del padre, la misma que tiene el padre.

D. Serafín ahora es el que se rie.

-Je,je,je,je,je,je. Así que igual a los Hormigos y se llama Juan Hormigo, y además cuando usted lo vaya a buscar al colegio dirá que es el abuelo de Juan Hormigo. Je.je.je.je.je. ¡Qué grande es la vida!.

Tengo que terminar la conversación. El chico se está inquietando porque le toca el bibi y éste no tiene espera.

-Bueno, D. Serafín para haber durado nuestra distancia, no está mal el encuentro. ¿Se lo ha pasado usted bien?.

Sigue riéndose.

-Je, je, je, je, je, je. Adios, amigo Arturo, ya nos veremos. ¡Qué bueno!. Lo que es la vida: Arturo Aquino y Juan Hormigo unidos para siempre. Je, je, je, je. Increible. (Pausa). Adiós, hasta la próxima. Y no tarde mucho. (Pausa). Ah!, y cuando venga no se olvide de venir con Juan Hormigo. Je, je, je, je, je…

 

 

 

 

 

2 Comentarios »

  • pajaro loco dice:

    El niño esta lindi y mas lindo y la conversación del 15 Arturo muy imaginativa y real .un abrazo

  • Manuel de Jesús López Cabaco dice:

    Un modo muy didáctico de reflexionar sobre la auténtica humanidad. Claro que, amigo Arturo, si te digo lo que sigue, tú me prejuzgarás ideológicamente, pero ya te dije una vez, que lo que tú consideras en mí ideología, yo le llamo pedagogía. Lo que te iba a decir es que la vida tiene estas cosas que me hacen acordar tanto de la dialéctica hegeliana, ¿Te acuerdas, Arturo? Tesis, antítesis y síntesis: La tesis eres tú, Arturo, la antítesis tus diferencias con el amigo Juan, que a pesar de unos cuántos años de diferencia, también lo tuve por amigo, y la sintesis, por último, ese nieto que por vía hegeliana retorna a ti enriquecido ya de vosotros dos y dispuesto a ser una nueva tesis.
    Un abrazo, Arturo, y, sí, una preciosa lección de vida que ya unirá de por siempre, al menos en lo genético, a los Hormigo con los Aquino.

    Postdata.- Espero que sepas disculpar mi exceso en la puntuación, pero no acabo de acostumbrarme a las nuevas reglas que permiten que después de signos de admiración o de interrogación, no pongan ni puntos ni comas, ya sabes, cosas de esta vejez prematura.

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